Publicación: Los Inventarios Reales de Carlos V y de la Familia Imperial(Febrero de 2008)
Los inventarios reales son documentos de extraordinaria importancia
dentro del análisis de las colecciones artísticas y bibliográficas
reunidas por las monarquías europeas de la Edad Moderna. Su estudio
resulta esencial —por tratarse a menudo de las únicas herramientas
disponibles— para interpretar el valor, disposición, usos y funciones
originales de un conjunto de obras hoy conservado sólo de manera fragmentaria.
No obstante su interés, la edición de estas relaciones, casi siempre incompleta,
ha seguido pautas meramente archivísticas o enumerativas, en publicaciones
extranjeras de difícil acceso o incluso rebasando el siglo de antigüedad.
La mayor parte de estos inventarios, a pesar de todo, permanece inédita. Era necesaria, por tanto, la difusión comprensiva y rigurosamente científica
de los mismos, en un trabajo sistematizado y respaldado por un aparato crítico
(paleográfico e histórico-artístico) conforme a su relevancia.
El estudio de la documentación relacionada con Carlos V añade a las razones anteriores
unas características propias que le confieren un atractivo especial. Son muy significativos,
amén de sus inventarios personales, los de su entorno dinástico más inmediato, aquel que
intervino directamente en su educación intelectual y en la definición de sus gustos:
Tres mujeres (Juana de Castilla, Margarita de Austria, María de Hungría) con
responsabilidades en diversos territorios de la Europa del Quinientos, que aportarían
a la formación del Emperador un trasfondo multicultural desde su privilegiada posición
entre los más destacados mecenas y coleccionistas de su tiempo. Su contribución, junto
con la de otros miembros de la familia imperial inclinados hacia el arte y el
coleccionismo —como su propia esposa, Isabel de Portugal— encontraría un fiel correlato
en la visión de gobierno de Carlos V, instaurador de un horizonte supranacional y paneuropeo,
y en los propios inventarios de éste, fundamentales para determinar la profundidad de su huella
en las aficiones de su estirpe en general y de Felipe II en particular, que tantas veces le
emularía en el modo de apreciación de la obra artística.
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